Insensatez...


Soy una insensata. Pero me enCANTA. Y vaya juego de palabras más tonto acabo de hacer. Podría borrarlo, no? nada me lo impide...pero mira, el gato es mío y me lo fo...digo...que el blog es mío y pongo lo que quiero. Bueno, al lío:

Últimamente mi vida se está poniendo interesante. ¿Y cómo se llama él?...más bien ella, diría yo: música, se llama música.
La cosa es que poco a poco he ido encontrando un sitio donde me siento como pez en el agua, y es entre músicos, donde la lengua que se habla no es el francés, ni el español, ni el chino mandarín, donde sólo hay un lenguaje y qué más da si vienes de Kazajistán.
Resulta que desde hace unas semanas mi nuevo amigo "el astrólogo" (al que le debo de haber caído en gracia) me llama para hacerme proposiciones muy decentes relacionadas con el mundillo del jazz, y esto a mí me ha dado una vida...
El sábado fue, en cinco palabras: es-pec-ta-cu-lar. Kamel (al que voy a dejar de llamar "el astrólogo" porque ya me sabe mal) me invitó al cumpleaños de una amiga suya donde, según me dijo, iba a haber muchos músicos. Al principio me lo pensé, por aquéllo de verme entre un montón de gente que no conocía de nada...pero luego sopesé: cuáles son las opciones? pues fiesta corriente y moliente por un lado, o soirée musical por el otro...y claro, no había color. Así que allí que me fui, en el coche de la hermana de un tío al que prácticamente no conozco y a una casa donde la cumpleañera acababa de saber de mi existencia, a rodearme de completos desconocidos que hablaban una lengua extraña. Joder qué planazo. Pero...para mi sorpresa, el ambiente resultó ser muy distendido desde el principio. Lola, la cumpleañera me recibió con los brazos abiertos, y además encontré alguna que otra cara conocida (Amiens es, a menudo, muy pequeño).
Y allí estaba yo, mezclándome con la gente, hablando con unos, con otras, y cuando se organizó el colectivo musical, acabé cantando alguna bossa nova (que es un descubrimento que he añadido últimamente a mi repertorio) y algún estándar de jazz. Hasta un Bésame mucho nos marcamos, para dejar bien representada la terreta. Y ya que estaba entre profesionales...pues les cambiaba algún que otro tono para putear un poquito: allí tenía a Kamel y a Mathieu tocando Corcovado con cara de comer limones...luchando con una tonalidad imposible...y saliendo airosos. La verdad es que es una pasada cantar con músicos tan buenos.
Esa noche hubo para todos los gustos: desde rock y blues hasta boleros, pasando por el flamenco; con lo difícil que es...
Una botella de vino blanco rescatada en el último momento 6 euros, un jersey que te enganchas con una puerta 15 euros...ver a un grupo de gabachos tocando flamenco...y tocándolo bien...no tiene precio. Hasta conocí a una francesa que había vivido en Barcelona y que (alerta) me habló en catalán! ...y para todo lo demás, pues Mastercard.

A las 6:30 de la mañana llegaba yo a casa, (en el coche de un bajista que tocaba la guitarra que daba miedo) más feliz que una perdiz. Y a las 11:30 abrí un ojo...y ya no pude volver a dormirme. Yo, la Reina de las Marmotas. Creo que me hago mayor.
Pero qué noche la de aquel día.
El miércoles el astr....digo Kamel ha organizado un concierto de jazz y me ha invitado a cantar con ellos. Así que me parece que este tío es, definitivamente, el contacto que había que hacer en Amiens para moverse en este mundo oscuro y misterioso que es el jazz. Seguramente soy un poco insensata por lanzarme a todas estas cosas con gente que toca tan asquerosamente bien.
Pero que me quiten lo cantao, porque para mí ahora Amiens se ha convertido, sin duda, en otra ciudad distinta.

Poco ruido y muchas nueces.



Este fin de semana ha sido original, a la par que...cuál sería la palabra?...inspirador.

El viernes Silvia, mi compañera de trabajo eslovaca con la que hice muy buenas migas desde el primer día, me invitó a su casa en "la campaña". Vive en un pueblecito de cuatro coma dos habitantes de cuyo nombre no puedo acordarme, dentro de una casita de chocolate que digo yo, con chimenea, con dos pisos , toda de madera y baldosa en el interior, y en la que hay que descalzarse para entrar. La casa está en un terreno con jardín delante y detrás, donde tienen un perro, dos gallinas y dos burros...como en la granja de Playmóbil; pues no me reí yo el día que me dijo que había tenido que madrugar más de la cuenta para ponerle unas gotas a uno de los burros porque tenía conjuntivitis...y la ternura que me entró en el cuerpo cuando los conocí.
Silvia vive con su marido Sébastien y sus dos niños, Charlie de tres años y Gabriel, que debe de tener un añito. El viernes también estaba con ellos una amiga de Sébastien, Constance, que es una enamorada de España y ha vivido en Santiago, Madrid y Barcelona.
En casa de Silvia se respira un algo que me ha dejado atrapada: no sé si será por la calma del campo, o por vivir con dos burros como animales de compañía, o por comer huevos recién puestos todos los días, pero la noche y el día que pasé allí me parecieron mágicos. Desde luego, son una familia que ha conseguido salir de los clichés del mundo actual, de las normas impuestas, y crear un ambiente saludable a todos los niveles, no sé, como de armonía.
Además, comer alimentos "campestres" me ha hecho darme cuenta de lo mal que nos alimentamos en las ciudades, y lo bien que pueden saber las patatas de verdad, los tomates de verdad, y en fin, cualquier alimento que venga directamente de una cooperativa o del huerto del vecino.
Esa noche dormí como hacía años, porque en ése ático, sin un ruido, y sin una luz, era posible el descanso a una profundidad que no recordaba.
Y el sábado por la tarde, jejeje, COGIMOS NUECES! Me recordó a los tiempos en los que iba a recoger la oliva o la almendra con mis abuelos y mis tíos, pero sin darme una paliza de horas, o sea, mucho más práctico. Impresionante, yo, una tía que vive obsesionada con "pisar asfalto"...cogiendo nueces caídas del árbol mientras Charlie se agachaba y decía asombrado "papá mira! aquí hay un montón!".
Hacia las siete de la tarde, cuando estaba a punto de irme, vino la suegra de Silvia con un montón de verduras y ya os podéis imaginar, yo acabé con una bolsa llena hasta arriba de espinacas, tomates, manzanas, remolachas y.....nueces. Son las nueces más ricas que he probado, y no es por la calidad, sino por el romántico sentimiento de pensar que las cogí yo misma, en compañía de unas personas fantásticas.

El sábado llegué a casa y hablé con Clément que me invitó a cenar en casa de sus padres con un montón de amigos suyos. Entre ellos conocí a Pedro, un chileno que está de visita y que me contó las mil y una delicias de Valparaíso. Un tipo interesante este Pedro, me gustó mucho hablar con él. Está claro que chile debe tener algo, porque todo el mundo que va, o se queda, o ya no vuelve a ser el mismo. Como yo, después de recoger nueces caídas de un árbol en plena campaña francesa ;p

PD: por cierto, este viernes salí en la revista del Ayuntamiento de Amiens por casualidad, pero bien enfocada...soy como la San Miguel...donde va triunfa XD
Os dejo el enlace a la foto, fue el sábado pasado, en la noche en blanco. A lo lejos, también se ve una cabeza más alta que las demás...y ése es Clément. jajaja.
Primer pdf. pág 12
http://www.amiens.fr/actus/publications.asp?id=61

Clima "trop picard"


Bueno, cómo deciros esto...creo que la foto y el título son bastante explícitos...

Imaginaos una ciudad en la que miras por la ventana y todo está nublado y piensas "vaya un frío del carajo tiene que estar haciendo fuera, que me voy a chupar los dedos..." Así que te pones varias capas de ropa, un jersey, una chaqueta, el gorro, la bufanda...y cuando sales descubres...que no te equivocabas. Sólo se te ha olvidado un "pequeño" detalle: el paraguas, porque a mitad de camino hacia el trabajo se te pone a llover. Pero piensas "no importa, si los picardos lo consiguen, yo también". Y llegas al trabajo pensando en la sensación tan graciosa que tenías en la calle, cuando sacabas la mano del bolsillo y tenías una curiosa sensación de congelación, pero sólo en la mano. Entras en el despacho y te empiezas a quitar ropa, porque has subido tres pisos corriendo (llegabas tarde) y estás sudando. Pero a los 10 minutos te vuelves a poner la misma ropa porque aún no han encendido la calefacción y te hielas. Después sales a comer, y te pones otra vez chaqueta, bufanda, en fin...y te enteras que esa misma mañana hacía 1 GRADO y por eso se te congelaba la mano (curiosidades de la naturaleza). Vuelves a entrar después de comer y misma operación. Pero a la que sales para irte a casa ya no hace tanto frío...y te quitas la chaqueta. Aunque al ratito empieza a hacer viento, y con cada ráfaga piensas "caguenlamarequeva!" y te pones la chaqueta y te la quitas unas tres veces antes de llegar a la residencia, donde nada más entrar, casi te caes de culo por la masa de calor que casi puedes ver embistiendo contra ti. Y no os quiero decir en la habitación, donde la calefacción están tan alta (yo tengo la mitad de los calefactores apagados) que parece esto el trópico. Así que te vistes de verano; eso o abres la ventana y te quedas con la ropa de invierno, depende del modelito que te apetezca más.
Pues todo eso y mucho más es posible en la Picardie.
Me temo que esto no es más que el principio, porque aún no ha empezado a hacer viento de verdad...ni a llover. No os he contado la teoría de Clément, que dice que "si los niños nacen con un pan debajo del brazo, los picardos nacen con un paraguas". Esto lo dice por lo de la lluvia, que parece que aquí es como el pan nuestro de cada día en invierno, PERO ES QUE YO NO HE VISTO QUE ABRAN LOS PARAGUAS! Mi teoría es otra: las personas se mojan, los picardos son impermeables.
En fin, que si venís por aquí en otoño, acordaos de traer ropa de abrigo,chaqueta, guantes, y tal, pero no os olvideis ni el paraguas ni el bañador. Por si acaso.

Ave fénix


Ayer por la mañana me levanté en un estado como de ensoñación, y no era por el madrugón, sino que me sentía como...si fuera a cambiar algo. Y así fue.

Todo empezó un día que canté con los All of Swing en el Retrovisor, cuando conocí a un tipo bastante curioso que decía ser músico profesional; estuvimos hablando un rato y a mí me pareció una persona bastante rara, (porque entre otras cosas, me preguntó mi signo del zodiaco, y yo no sabía si reirle la gracia o salir corriendo), pero pese a todo le di mi teléfono para que me tuviera informada si había algún acontecimiento musical amienense que mereciera la pena.
Y ayer me llamó para invitarme a una jam session. Así que nos tomamos un café por la tarde y estuvimos hablando un rato (entre otras cosas de mi carta astral, jajaja) y reconozco que me cayó bastante bien: me parece una persona algo excéntrica, pero buen tío, curioso de conocer, desde luego. Resulta que el tipete es el director de una escuela de música de jazz que hay en Amiens y que ha formado a varios de los componentes de los All of Swing (sí, amigos, sí, en Amiens no se puede ser mala porque te pillan siempre).
Total, que por la noche me acerqué a la jam y me encontré con un grupo de bajo, guitarra, congas y voz, (con una cantante fantástica por cierto) que hacían versiones de jazz, bossa, soul, latin jazz, en fin...que yo estaba encantada de la vida. La cantante me propuso un Guantanamera a dúo y al final acabé cantando 4 o 5 temas más...me lo pasé pirata. Cuando miré el reloj eran las 2.15 de la mañana y salí casi disparada de allí (previa entrega de mi carta astral, obsequio de mi nuevo amigo el místico, y renovación de mis chacras y chis gracias a una inspiradora velada).
De camino a casa, miraba las calles de la ciudad y todo era distinto: el olor a lluvia era agradable, la temperatura...ni frío ni calor ( cero grados ) y yo con Indonchine a toda castaña mirando a la luna, que parecía brillar más de lo normal. Me di cuenta de que, por unas horas no me había acordado de esa sensación que me invadía últimamente, ese sentimiento pegajoso de melancolía, o de apatía, más bien. Como si de repente hubiera descubierto que hay vida después del ISAM (que es, en origen, mi "fantástico" lugar de trabajo).
Esta mañana me he levantado hecha un trapo, pero de buen humor. Y hacía no sé cuánto tiempo que no me sentía así. He despertado: NAI'S BACK!!!

Le "petit" Clément


El de la foto es Clément. Y ella es Puppi. Como veis, lo de "petit" es un apelativo exclusivamente cariñoso, porque nada más lejos de la realidad. La verdad, la foto tiene algo de trampa: Puppi es pequeña, pero no tanto...lo que pasa es que Clément es enorme. Mide dos metros y pico, así que no pasa desapercibido. Aunque él dice que viene de París (como todos los niños, no?) es Picardo de la cabeza a los pies, pero hace unos años se fue a Chile y aprendió español, así que ahora habla chileno. Es gracioso escuchar a alguien como Clément hablando con acento chileno... es muy "marrante".

Clément tiene un problema bastante grave que se llama "hipersociabilidad". Si caminas con él por la calle, sea la hora que sea, todo el mundo lo saluda, porque todo el mundo lo conoce, y él saluda a todo el mundo pero...por lo visto no conoce a todo el que saluda, ya que por lo que parece él tiene toda una reputación en Amiens (además de que es imposible olvidar a alguien que mide dos metros de altura y que siempre luce una sonrisa amigable), pero para él es imposible recordar a todo el mundo, claro.

El rollo de Clément es que desde que volvió de Chile se relaciona con los becarios Eurodyssée: los que están a punto de irse presentan a los nuevos a Clément y la cadena continúa así sucesivamente, así que se ha convertido en una especie de nexo entre partidas y partidas de Eurodysées, y nos hace las veces de guía turístico y de gurú espiritual.
Es una persona alegre, con una vida social muy intensa, y seguirle el ritmo a mí se me hace imposible. La última vez que salí de fiesta-fiesta con él yo volvía de un campamento agotador, con vistas a irme a dormir a las 11 de la noche...y volví a casa a las 11 de la mañana. Cuando le dije que era la peor influencia que yo podía encontrar en Amiens respondió: "Muchas gracias!"
Es un tío de lo más simpático, para mí es un poco "la persona" que hay que conocer en Amiens, o más bien "el personaje", porque está hecho un personaje en toda regla. Además, sobra decir que es agradable encontrar a alguien del lugar que se muestra tan predispuesto a conocer a los extranjeros y a integrarlos en ésta, nuestra ciudad de acogida.
Desde el primer día se presentó como alguien que sabe lo que es llegar a un lugar donde no conoces nada ni a nadie, donde además no hablan tu lengua, y con unas costumbres que no son las tuyas. Y para mí ha hecho de Amiens un lugar mucho más amable. Creo que sin Clément esta ciudad sería aún un poco más extraña, un poco más fría. Así que bien se merecía un post!
Ojalá hubiera un Clément en todas las ciudades, porque así la vida de los forasteros sería mucho más fácil y más bella.

Dans mon pays d'Espagne...OLE!


Pero qué bonito es escaparse a casa unos días...sobre todo cuando no lo tenía pensado. Algunos ni os habréis enterado, porque fue un viaje express y bastante improvisado, así que espero que nadie se mosquee, porque hubo gente a la que ni vi, ni avisé.
...Pero qué cuatro días más fantásticos me pasé...lo hice todo:

Comí paella dos días seguidos, me fui de juerga vikinga a ver un concierto de los Mortimer, canté con la Sanford, birreé, con parte de los alligators, almorcé con Carlos, tuve un reencuentro casual de lo más bonito con alguien a quien había echado de menos sin darme cuenta de ello, tomé zumo en el Bla Bla con Frulu y Merigüell, filosofé en el coche con Javi antes de dejarlo en casa (y por filosofar se entiende decir sinsentidos a las 2 de la mañana y enzarzarnos en conversaciones que acaban en un "bah! yo qué sé!"), cené con los colegas del barrio de toda la vida, hasta pude ir a la playa un rato, ah! y un día hasta me emborraché. Lo hice todo! ...no por ese orden, claro; y algunas de estas cosas de forma simultánea. Y además de todo eso, incluso pude pasar algo de tiempo con mis padres y mi hermano en casa.
He de decir, que aunque sólo llevaba 3 meses fuera, yo tenía la impresión de que hubiera pasado un año, porque cuando te vas fuera todo es muy intenso y el tiempo no pasa igual. Además, llegar a un sitio donde hace calor, y todo es juerga y buena vida...AY...! y el clima, peña, el clima, que le cambia a uno la forma de ver las cosas.
También tuve algún que otro momento de crisis, pero en definitiva, lo pasé tan bien, que la vuelta me costó más de una lágrima.
No es que no tuviera ganas de volver (a mí Amiens me gusta, y cuando me vaya de aquí lloraré muchísimo) sino que ahora estoy pasando por un momento algo difícil, sobre todo por el curro. Y sí, ser humana duele, respondiendo a mi propia pregunta de hace dos posts. Pero bueno, vendrán tiempos mejores, teniendo en cuenta que aquí en una semana te cambia la vida 3 veces...
De todas formas, y aunque yo siempre me esté quejando de que me aburro en Valencia y me vaya de acá para allá, (que a veces parezco Wally) creo que es bonito tener un sitio al que vuelves siempre y al que llamas "hogar". Tener siempre esa opción te facilita mucho la vida, la verdad.
Así que bueno, gracias a todos y cada uno de los que pasasteis conmigo, aunque fuera un ratito, porque me ha encantado volver a casa por "Festes Populars".

"Francpañol"


Se dice que no asimilas de verdad un idioma hasta que no sueñas con él, pero mi teoría es muy distinta: yo creo que no asimilas de verdad un idioma hasta que no mezclas palabras de ese idioma cuando estás hablando en tu lengua materna...eso sí que es asimilar una lengua y lo demás son tonterías. ESO SÍ QUE MOLA! y mola tanto, que al final acabas haciéndolo por pura pereza de buscar la palabra en tu idioma, (pensad que aquí nos pasamos el día hablando en francés y utilizando un vocabulario muy concreto en francés), que aunque parece fácil, a veces no lo es tanto, y otras...pasas de todo.
En fin, que una conversación de lo más corriente entre cualquiera de los trabajadores Eurodysées dentro de un par de meses, y llegados a un extremo linguístico pasajero, podría ser, más o menos, algo así:

-Hola, qué tal! Cómo te va el "boulot"?
-Hey! "ça va"? Pues mira, hoy no he currado, así que he "profitado" para comprar en el "match" que no tenía ná pa' "manger".
-"Putain"! Qué suerte, yo hasta las cinco "pile" no salgo. Y encima me viene fatal, porque tengo que pasar por el "foyer" para ver a "Monsieur" Crespel para que me haga el "etat de lieu".
-Jaja!, y eso si lo pillas en el "accueill", que si no...
-Ya, si no vaya putada, que me toca subir a mi "chambre" para volver a bajar a buscarlo. Hablando de mi "chambre"...llevo la "clé"??? Ah sí, es que en este "saco" nunca encuentro nada.
-Aaay, que estás como una "chèvre"! Te acuerdas cuando te olvidaste la "veló"?
-Si, pues anda que tú, que te dejaste un día la llave de la "boite a lettres" "chez" tu colega, y que nunca encuentras el "portable"...
-Bueno, "arreta", "arreta" que no es pa' tanto! Oye, me gusta cómo te has "habillado" hoy!
-Sí, la "gillet" es nueva, pero las "baskets" ya las tenía..."atención" un "voiture"! Es que por aquí pasan "vite-vite", eh? Por cierto, esta noche vamos a "Saint Leu" para la "soirée"?
-No creo, que estoy "fatigué-fatigué" y no estoy para "fêtes"...yo como mucho pasaré a hacerme unas "bieres" por el "centre ville" y au.
-Ooooh..."allé, allé...", que parece que tengas 80 años...
-Que no, que yo esta "nuit" a hacer "dodo".
-Bueno, pues entonces "à demain", no?
-..."shhhe pas"...si nos "rencontramos" "por azar..."
-Pues "rien", "on verrà"...hasta luego..."peut être"!
-"À plus"!

Y ESTO SÍ ES ASIMILAR UN IDIOMA. Y además...MOLA UN MONTÓN...jajajaja.

-Dedicado a mi "cordon-bleu" ;p -